Realizamos un Piloto de Gobernanza Ambiental Comunitaria en Peñalolén
Cuando la participación se construye desde lo cotidiano
En alianza con la Municipalidad de Peñalolén y el apoyo de People Powered, Ciudadanía Inteligente desarrolló durante 2025 un piloto de gobernanza ambiental comunitaria, orientado a explorar caminos previos para la creación de un Consejo Ambiental Comunal.
El punto de partida fue un diagnóstico crítico: desconfianza hacia el municipio, baja participación y agotamiento frente a los mecanismos tradicionales. La experiencia temprana lo confirmó: una primera convocatoria abierta reunió a solo 4–5 personas.
Frente a este escenario, el proyecto reformuló su enfoque, pasando de una lógica institucional a una estrategia de activación comunitaria progresiva, centrada en personas, colectivos y experiencias significativas. La hipótesis fue clara: la participación no se decreta, se construye.
De la desafección a la activación
La confianza surge desde acciones concretas, el interés aparece cuando se conecta con motivaciones reales, y fortalecer procesos existentes resulta más efectivo que crear estructuras desde cero. Desde esa base, se diseñaron talleres abiertos en alianza con distintos equipos municipales, convocando desde el interés ambiental y no desde la obligación cívica. Un taller de avistamiento de aves, realizado en conjunto con la Quebrada de Macul, reunió a cerca de 45 personas, mientras que el taller de suelos y sustratos convocó a alrededor de 60 participantes. Estas instancias permitieron generar espacios de diálogo horizontal, cercanía y confianza entre ciudadanía y municipio, funcionando como puertas de entrada a nuevas formas de participación.
Comunidad, territorio y acción
Como segundo paso, se implementó un concurso comunitario ambiental concebido como un ejercicio de presupuesto participativo de baja escala. Se recibieron 26 postulaciones, de las cuales 16 fueron elegibles y tres resultaron seleccionadas. Más allá de las cifras, el valor estuvo en la calidad de las propuestas, su arraigo territorial y las redes comunitarias movilizadas.
Los proyectos seleccionados reflejan ese espíritu. La Junta de Vecinos San Luis de Macul impulsó un jardín biodiverso y huertas comunitarias en su sede vecinal, con enfoque intergeneracional y de adaptación al cambio climático. En el Liceo Matilde Huici, el proyecto Eco-creativos: Forjadores Ambientales promovió el reciclaje textil y la educación ambiental práctica, con liderazgo juvenil y articulación entre escuela y comunidad. En el Barrio La Hacienda, la Huerta del Parque fortaleció un espacio comunitario existente, con impacto directo en más de 55 familias.
El 28 de enero se realizó una ceremonia de premiación para reconocer a las personas y colectivos participantes, que contó con la asistencia de autoridades de la Municipalidad de Peñalolén y de quienes se adjudicaron el concurso, consolidando este proceso como una experiencia colectiva y de encuentro.
Aprender para transformar
La experiencia dejó aprendizajes claros: la participación aumenta cuando se parte desde lo cotidiano y lo significativo; los talleres temáticos funcionan como puertas de entrada a la ciudadanía activa; las iniciativas con trayectoria previa generan mayor impacto y sostenibilidad; y el concurso operó como un dispositivo de confianza y articulación comunitaria.
Aunque el proceso no derivó en la creación formal de un Consejo Ambiental Comunal, el piloto dejó capacidades instaladas, vínculos fortalecidos y evidencia concreta sobre qué condiciones hacen viable y legítima la gobernanza ambiental a escala local. Está experiencia constituye un punto de partida para seguir experimentando con formatos flexibles de participación, fortalecer redes territoriales y avanzar hacia modelos de democracia local más cercanos, inclusivos y sostenibles.